Header Ads

Header ADS

[Crónica] Boca, con el corazón en la mano, va por la séptima

El Xeneize empató 2 a 2 con Palmeiras anoche en San Pablo y se clasificó a su undécima final de copa Libertadores.




La suerte está echada

En nuestro país ya hay bastante en qué pensar con los compromisos, problemas y situaciones del día a día. A esto se le suma, indudablemente, la confirmación de la súper final de copa Libertadores entre Boca y River que va a tener convulsionado y atento a gran parte de la Argentina y del mundo.

Es que River Plate había vencido el martes por la noche a Grêmio en Porto Alegre y ya esperaba en la serie decisiva por Boca o Palmeiras. A medida que ambos equipos fueron avanzando en el torneo, una posible final entre ellos fue viéndose más cercana. Los ojos del mundo estarán posados sobre lo que vaya a ocurrir en Capital Federal y por nuestro bien, ojalá que se brinde un ejemplo en cuanto a organización y a conducta y al final, gane quien gane el campeonato, sólo hablemos de fútbol.

Ahora, hay que aclararlo: Grêmio presentó un reclamo en la sede de la Confederación Sudamericana de Fútbol que habla de la conducta antideportiva del entrenador de River, que incumplió una sanción que se le había impuesto y pretende que le den el partido ganado por 3 a 0, con lo que clasificaría a la final. Pero es realmente difícil que esto suceda, lo más probable es que recaiga una pena más grosera sobre el DT. El fallo saldría el próximo sábado, a estar atentos. 

Hoy iniciamos noviembre ya con la casi confirmación del superclásico en la llave decisiva, en lo que será la última final disputada en partidos de ida y vuelta, pues a partir del próximo año se estrenará formato del tipo europeo, con final a partido único y en sede que se define antes de empezar el torneo (la de 2019 se jugará en Santiago de Chile). Será un mes muy intenso donde ojalá prime la razón.

Atrás quedó aquella supercopa Argentina que ambos jugaron en marzo, atrás quedaron las dos últimas series que ganó el Millonario por copa Sudamericana en 2015 y Libertadores en 2016, y mucho más atrás quedó aquella recordada serie de semifinal de copa Libertadores de 2004 que se llevó el Xeneize, por ejemplo. 

Este partido tiene una relevancia enorme porque definirá el campeón del torneo más importante a nivel clubes de Sudamérica. Es comparable, si se quiere, con aquella final de Champions League de 2016 entre Real Madrid y Atlético de Madrid, o aquellas que disputaron Chelsea y Manchester United en 2008 y Milan y Juventus en 2003. Pero para el continente será, sin dudas, la final con más condimentos del siglo. Hay que estar a la altura, a nivel deportivo para brindar un buen espectáculo y a nivel organizacional, claro, para que todo transcurra en orden.

La previa

El camino hacia la final para el equipo de Guillermo Barros Schelotto fue muy duro y sufrió varios golpes que le dieron dolores de cabeza y mucho trabajo al técnico, que tuvo que cambiar y hasta improvisar para enfrentar algunos partidos. El equipo estuvo muy cerca de despedirse en fase de grupos, instancia en la cual el mismo Palmeiras le dio vida al derrotar a Junior de Barranquilla.

Luego vendrían las series por eliminación directa ante Libertad y Cruzeiro, que el equipo pasó con autoridad. Boca llegaba a las semifinales frente a un Palmeiras que, si bien llegaba como líder del Brasileirão, lo miraba con recelo y cierto deje de arrepentimiento por haberlo dejado con vida antes. Pero el Verdão, además, estaba confiado porque le había ganado a Boca en la Bombonera en fase de grupos y tenía un potencial enorme para plantearse el mismo objetivo.

Sin embargo, el equipo argentino jugó la ida de estas semifinales de forma muy inteligente: por momentos corrió y metió más de lo que jugó pero siempre con buena fe y con la intención de ir al frente. Ese encuentro en Buenos Aires fue triunfo por 2 a 0 y se abrió con dos tantos de Darío Benedetto, quien ingresó desde el banco de suplentes e hizo delirar y gritar de alegría al público local con sus goles.

Claro que Boca en el medio jugó un encuentro por torneo local, en el cual cayó ante Gimnasia por 2 a 1. Esa derrota habría causado cierto revuelo en otras circunstancias, pero la cabeza del equipo no estaba en La Plata, sino en San Pablo y es entendible que así sea por la importancia de lo que ayer se jugaba.
Así, el Xeneize llegaba a la revancha con una importante ventaja que lograría sostener para clasificar a la final. El encuentro fue, aunque en buena parte bien controlado por Boca, muy sufrido por momentos. Palmeiras tuvo la iniciativa que por lógica debía tener, pues estaba dos goles abajo en la serie. 

Noche de copa

El partido arrancó con una jugada que dejó sin aliento a propios y ajenos: Bruno Henrique convertía el primero para el local pero el gol fue bien anulado por el árbitro colombiano Wilmar Roldán vía VAR (sistema de asistencia arbitral) por posición adelantada. Otra vez, la tecnología fue decisiva para cumplir su fin: mejorar al fútbol trayéndole justicia.

En este sentido, es conveniente comentar que con la incorporación de la tecnología en el fútbol a los árbitros asistentes se les recomienda que dejen continuar la jugada cuando esta es dudosa para que pueda continuar, y en casos como en el de ayer, que luego la revisen usando la tecnología. Así las cosas, el VAR sigue trayendo justicia a este hermoso deporte, el desafío es sentar las bases sobre cómo y cuándo utilizarlo para que se deje atrás esa creencia de que solo lo usan para ayudar a unos y perjudicar a otros.

Siguiendo con las acciones del partido, luego llegaría el gol de Ramón Ábila tras un buen centro por bajo del colombiano Sebastián Villa para darle tranquilidad al equipo argentino, ventaja con la que se iría al descanso.

Ya en el segundo tiempo Felipe Scolari, técnico de Palmeiras, mandó a la cancha a jugadores ofensivos y logró inquietar a los dirigidos por los mellizos Barros Schelotto. Tanto que convirtió, en menos de diez minutos, dos goles con los cuales pasó al frente en el marcador (uno de esos tantos fue concretado por el paraguayo Gustavo Gómez de penal). 

El ambiente estaba caldeado en el estadio Alianz Parque, parecía que Palmeiras atropellaba a Boca, que por primera vez realmente parecía sobrepasado. Mas para el alivio del equipo argentino, esto duró pocos minutos. Inmediatamente después del segundo gol del local, Gustavo Barros Schelotto mandó a la cancha a Darío Benedetto, quien había sido la gran figura del partido de ida marcando los dos tantos con los cuales Boca ganó dos a cero. 

El partido se acabó a los 25 minutos del segundo tiempo básicamente, cuando Boca inició un ataque que culminó con un remate a la red del propio Benedetto, quien marcó así tres goles en una misma serie de eliminación directa, cosa que con la camiseta azul y oro sólo había logrado Carlos Tévez en el año 2004 ante América de Cali.

Hay equipo

En encuentros como estos sale a la luz lo mejor de algunos futbolistas y se aclaran dudas y certezas. Estos son los casos de Agustín Rossi, por ejemplo, un arquero de gran talento injustamente criticado que ayer, una vez más, demostró por qué cuida los postes de un arco tan difícil como el de Boca. 

Otros puntos altos en Boca fueron Carlos Izquierdoz y Wilmar Barrios en defensa, dos leones que quitan y recuperan pelotas con mucha frecuencia. En el medio, para no ser injustos, hay que destacar la siempre esforzada labor del uruguayo Nahitan Nández y a los extremos Villa y Pavón, por nunca dejar de correr, colaborar en defensa como si fuera su función natural y por no entrar en ningún tipo de juego sucio.

Ya el ataque de Boca merece un párrafo aparte: es realmente destacable el sacrificio de Ramón “Wanchope” Ábila, el ex 9 de Instituto, que tuvo una lucha mano a mano con los centrales del Verdão Mayke y Gustavo Gómez, que son dos fieras. Su labor era bajar las pelotas largas que sus compañeros que tiraran y luchar con el cuerpo ante ellos para ganar faltas y para anticiparlos, cosa que logró de maravilla en la jugada que abrió el partido a los 17 minutos del primer tiempo. Muchos cuestionaban su traspaso a Boca, el 9 habla sólo en la cancha.

¿Y qué más podemos agregar sobre el otro 9 de Boca que ya no se haya dicho? No mucho, probablemente. Solo podemos seguir reconociendo, más que el talento individual, la fortaleza mental que demuestra Darío Benedetto para volver a jugar después de una serie de lesiones que casi durante un año lo habían mantenido relegado, trabajando en las sombras para recuperarse.  

Lo que viene

Todos estamos pensando en la gran final entre Boca y River por copa Libertadores, eso con el mayor de los respetos a Grêmio, que aún aspira a recibir los puntos por la falta de conducta de Marcelo Gallardo durante el encuentro que se jugó en Porto Alegre, con lo que disputaría la final ante Boca.

 El tema de las fechas es algo muy importante a definir: ¿cuándo se juegan las finales? A esta hora, lo más probable, según acordaron la CONMEBOL, las empresas que manejan los derechos de televisación y el Ministerio de Seguridad de la Nación, es que la ida se dispute en la Bombonera el domingo 10 de noviembre a las 16 horas y que la vuelta sea el sábado 24 en el Monumental, también a las 16 horas.

Lo que sí ya está claro es que, lamentablemente, ninguno de los clásicos tendrá público visitante. Es una verdadera pena que este torneo, que termina con una final entre equipos tan populares que tienen una rivalidad tan grande, no tenga el gesto que corresponde, que es, sin más, que lo disfruten las dos hinchadas. Y teniendo en cuenta que esta final seguro será vista en muchas partes del mundo, le quieta prestigio, eso es innegable.

Sobre esto, es sencillo quedarse con el “No estamos preparados como sociedad para volver a tener un partido de esta magnitud con público visitante”. Pero nos preguntemos: ¿realmente pensamos que no tenemos los recursos suficientes para garantizar la seguridad de esos espectadores? Es algo, por lo menos para quien escribe, merece análisis y reflexión.

Lo concreto es que una nueva fiesta se está por vivir. Los dos equipos cuentan con enormes virtudes que los hacen ilusionarse con alcanzar la gloria máxima. Al final ganará uno solo. Pero sin dudas, será un mes muy intenso en el cual será importante mantener la calma y no alentar actos violentos. 
En Boca quieren alejar los fantasmas que quedaron rondando luego de aquella última final perdida ante Corinthians en 2012, la séptima es la mayor obsesión. Sentate con tranquilidad y pórtate bien, lo mejor está por venir. 

Fernandez Cambra, Nahuel

No hay comentarios

Con la tecnología de Blogger.